Las
personas que tienen éxito en sus áreas de actuación, generalmente son abordadas
con una pregunta: ¿Cuál es el secreto de su éxito?
Ganar
dinero y tener bienes ¿es sinónimo de éxito o una ilusión temporaria de estabilidad?
Sin una comunión diaria con Dios, todo éxito será simplemente una ilusión.
En
nuestra jornada de hoy vamos a descubrir la causa principal del verdadero éxito
en la vida. Veremos cómo algunos vencieron espiritualmente y glorificaron a
Dios con su estilo de vida. Aprenderemos del testimonio que nos dejaron.
La meditación en la Palabra de Dios es una
herramienta indispensable para el crecimiento espiritual diario del cristiano.
Al estudiar la vida de algunos gigantes espirituales, deseamos que el Espíritu
Santo te anime a ser un vencedor espiritual que busque la victoria en Dios
todos los días de su existencia.
David
Este es el primer personaje de la galería de
victoriosos espirituales. Hablando sobre él, la Biblia dice: "He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi
corazón, quien hará todo lo que yo quiero" (Hech. 13:22).
¿Cuál es el secreto para que una
persona pueda alcanzar un nivel tan alto de espiritualidad?
El propio David reveló el
secreto: "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día
es ella mi meditación" (Sal. 119:97).
Comenzar y terminar el día en
meditación ante la presencia de Dios, fue el gran secreto de David y debe ser
también el tuyo.
En la mayoría de los Salmos que escribió,
David dejó evidente su pasión por meditar en la Palabra de Dios.
Cuando David se refiere a la
ley, se refiere al conjunto de los cinco primeros libros de la Biblia, el
Pentateuco, que fue escrito por Moisés. ¡Imagina si David viviera en nuestros
días y se encontrara con tantas Biblias, con los más variados formatos y
traducciones! ¡Con tantos libros basados en la Palabra de Dios! Seguramente
diría que somos privilegiados por tener a nuestra disposición tanto alimento
espiritual.
El cristiano debe estudiar y buscar crecer
intelectualmente, pero en primer lugar debe buscar el crecimiento espiritual.
Cuando meditamos en la
Palabra, nuestra mente es puesta en contacto con la mente del Dios infinito. De
esta manera, el poder de la Biblia se convierte en el mayor de todos los
poderes que actúan en el desarrollo de la naturaleza espiritual.
Fue viviendo dentro de esa
realidad de comunión y búsqueda que David abrió su corazón a Dios y experimentó
un nivel tan alto de espiritualidad. La Biblia se refiere a él como un hombre
de éxito en todo lo que realizó. David era un "varón
que fue levantado en alto, el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de
Israel". "Este halló gracia delante
de Dios, y pidió proveer tabernáculo para el Dios de Jacob".
"[...] varón conforme a mi corazón, quien hará
todo lo que yo quiero". "[...] David
tu siervo [...]" (2 Sam.
23:1; Hech.
7:46; 13:22; 4:25). Él fue
victorioso como pastor, como soldado, como rey y compositor de himnos. Vivó
practicando lo que escribió en el Salmo 1, en relación con
la persona que considera seriamente su comunión al meditar en la Palabra de
Dios: "Y todo lo que hace, prosperará"
(vers. 3).
Acaso, ¿no es esta la
propuesta este Seminario de Enriquecimiento Espiritual? Sí, Queremos que tú
desarrolles el hábito de buscar a Dios diariamente en primer lugar. De aquí a
31 días concluirás esta jornada. ¿Qué tal comenzar una próxima jornada leyendo
los primeros 41 Salmos de David, meditando en ellos todos los días, uno por
día?
Recuerda:
Dios tiene un programa diario
para tu vida, escrito en su Libro Sagrado. Ve ante la presencia de Dios tal y
como te levantas de mañana. El mayor deseo de tu alma, al levantarte, debe ser
buscar conocer ese programa. Como David, vas a experimentar el poder del
Espíritu Santo obrando milagrosamente en tu vida cada día.
"En la palabra de Dios
está la energía creadora que llamó los mundos a la existencia. Esta palabra
imparte poder; engendra vida. Cada orden es una promesa; aceptada por la
voluntad, recibida en el alma, trae consigo la vida del Ser infinito.
Transforma la naturaleza y vuelve a crear el alma a imagen de Dios" (La
educación, p. 126).
Josué
Josué es otro líder que
aprendió a buscar poder y coraje por medio de la meditación diaria en la
Palabra. Recibió la misión de liderar al pueblo de Israel en un momento
difícil, y sustituyó a uno de los mayores líderes que el mundo conoció.
Gigantes y ciudades
amuralladas estaban al frente para ser conquistados; el momento de la batalla
se aproximaba. Todo debía ser planeado cuidadosamente con estrategia,
sabiduría, conocimiento y discernimiento. Humanamente hablando, sería una misión
imposible.
Josué sabía que sin Dios no
iría a ningún lugar. Él lo buscó, pues sabía que solamente el Señor podía
llevar a la victoria. La Biblia dice que el Señor fue al encuentro de Josué y
le dijo: "Solamente esfuérzate y sé muy valiente,
para cuidar de hacer conforme a la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te
apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas
las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley,
sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a
todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y
todo te saldrá bien" (Jos. 1:7, 8).
Meditar día y noche en la
Palabra: Esa fue la determinación divina para Josué.
Así como Josué obedeció a
Dios y tuvo éxito al conducir al pueblo de Israel rumbo a la Tierra Prometida,
de la misma forma Dios quiere guiarte en cada paso que des en la vida.
En el libro A solas con
Dios en la meditación de la Palabra, Cambell McAlpine cita el ejemplo de muchas
personas que aprendieron a vencer sus crisis después de empezar a meditar en la
Palabra de Dios todos los días. A continuación, presentamos un resumen de tres
de esos relatos del libro.
El testimonio de Jorge Müller
En los primeros años de la
década de 1830, Jorge Müller se sintió mortificado ante la falta de fe de sus
contemporáneos, y quiso poder mostrarles, como él dice, "una prueba
palpable" de que Dios, nuestro Padre, es el mismo Dios fiel que siempre
fue y que está dispuesto a probar que es el Dios vivo, fiel para con todos los
que en él confían y viven de acuerdo con sus divinos principios.
Y el Señor le concedió lo que
anhelaba, llevándolo a iniciar un proyecto que ...consistía en inaugurar casas
para huérfanos en la ciudad de Bristol, Inglaterra. Müller buscó de Dios todas
las provisiones necesarias. No esperó nada de los hombres, solo de Dios. La
historia de cómo él fundó y sostuvo sus orfanatos, así como su vida, obra y
ministerio, son en la actualidad un fuente de inspiración y bendición para
miles de personas. En un mensaje escrito titulado Soul Food [Alimento
del alma], dejó un testimonio sobre el inmenso valor de la meditación para su
corazón. Dice él: "Dios se dignó a enseñarme una verdad de cuyos
beneficios he disfrutado desde hace catorce años. Entendí, de una forma muy
clara, que el primer cuidado que debo tener cada día es alegrar mi alma en
Dios. Entonces, mi primera preocupación no era ver cuántas tareas debía
realizar en la obra de Dios, sino lo que tendría que hacer para edificar mi
alma en el Señor y cómo me alimentaría interiormente. Podría estudiar la verdad
de la Palabra de Dios para presentarla a los perdidos, para ayudar a los
creyentes, confortar a los afligidos y aprender a conducirme de manera más
adecuada como un hijo de Dios. Sin embargo, si no me hubiese alegrado en él, si
no me hubiese fortalecido interiormente todos los días, no habría realizado
ninguna de esas cosas con la actitud correcta".
"Antes, ni bien me
levantaba por la mañana tenía el hábito de dedicarme a la oración, pero después
entendí que la actividad más importante era entregarme a la lectura y la
meditación de la Palabra. De ese modo, me sentiría confortado, inspirado e
instruido. Dios me exhortaría y corregiría, y así, por medio de su Palabra,
tendría una comunión real con el Señor".
"Entonces todos los días
por la mañana empecé a meditar sobre el Nuevo Testamento. Hacía una breve
oración pidiendo la bendición de Dios para su Palabra y luego me ponía a
meditar en ella, analizando detalladamente cada versículo, buscando retirar de
él una bendición, no para beneficio de mi ministerio público, no para predicar,
sino para alimentar mi alma".
"Invariablemente todos
los días sucedía la misma cosa. Después de algunos minutos, me sentía impulsado
a confesar algún pecado o a interceder, dar gracias o suplicar alguna
bendición. El hecho es que luego me sentía inclinado a orar. Después de algunos
instantes de oración, recordaba lo leído y lo transformaba en una súplica por
mí mismo o por los otros, y siempre mantenía en mente que el objetivo principal
de la meditación era buscar el alimento espiritual para mi alma".
"Entonces, la diferencia
entre la práctica actual y la anterior es la siguiente: Antes, empezaba a orar
ni bien me levantaba y a veces quedaba en oración hasta la hora del desayuno.
De cualquier modo, siempre comenzaba orando, a no ser en los días en que sentía
el alma un tanto árida; en ese caso, leía un texto de las Sagradas Escrituras.
¿Y qué pasaba? Muchas veces pasaba quince minutos, media hora y hasta una hora
de rodillas, sin tener conciencia de haber obtenido paz, enseñanza o
quebrantamiento de alma. En ciertas ocasiones quedaba hasta media hora con el
pensamiento vago, y sólo después empezaba a orar de verdad".
"Ahora, prácticamente no
tengo más ese problema, pues estoy en comunión real con Dios y converso con él
sobre los mensajes que recibo de su preciosa Palabra. Muchas veces, me espanto
por no haber tomado antes conciencias de eso".
Jorge Müller aprendió que la
meditación bíblica es una práctica de devoción que revoluciona nuestra
vida.
Un ama de casa
"Frecuentaba asiduamente
mi iglesia y participaba de todos los trabajos, pero me sentía interiormente
vacía, pues sabía que no gozaba de una comunión personal con Dios. Cierta vez,
por casualidad (o, por lo menos, fue lo que pensé en la época), mi esposo y yo
escuchamos las enseñanzas de un pastor sobre la meditación. Mientras él
presentaba el estudio, comprendí que allí estaba la solución para mi búsqueda,
para llegara conocer mejor a Dios. Él nos enseñó medidas prácticas para la
meditación, y en esa semana hice un compromiso con Dios de meditar diariamente
en su Palabra".
"Hoy, después de algunos
años de búsqueda y estudio, no sé expresar en palabras lo que existe en mi
corazón y en mi vida por el hecho de haber obedecido y mantenido la disciplina
de pasar algunos momentos meditando todos los días en la Palabra de Dios,
permitiendo que el Espíritu Santo me revelara el propio corazón de Dios. Hay
días en que siento toda su grandeza y ternura, y hay otros en que recibo
promesas de bendiciones personales y familiares. Hasta su reprensión es blanda
y agradable, pues sé que me ama y quiere tener comunión conmigo. Es con grande
expectativa que diariamente me dispongo a esperar en Dios para que me revele más
de sí mismo, a través de su Palabra, y para alabarlo. En algunas ocasiones me
siento a punto de estallar, pues la plenitud de su presencia es inmensa".
"Cerca de
quince años, viví oprimida por todo tipo de temores -todos absurdos e
infundados-, pero para mí eran muy reales. Hoy siento que mi corazón nunca
estuvo tan lleno de gratitud y alabanza a Dios, a ese Dios que me conoce de
forma tan personal y que atiende todas las necesidades de mi ser".
Un empresario
"En este mes
se cumplen tres años que estoy meditando en la Palabra de Dios. Tuve el deseo
de narrarles algunas bendiciones recibidas como consecuencia de la meditación.
Después de un mes de estudio, noté que no necesitaba más tomar mi medicamento
para la úlcera ni los tranquilizantes a los que estaba acostumbrado. Seis meses
después, tuvo que enfrentar una situación seria en los negocios: pero, en lugar
de preocuparme, entregué todo en las manos de Dios y me afirmé en su Palabra.
No perdí ninguna noche de sueño ni abrigué pensamientos negativos. Gloria a
Dios, pues él me libertó de los temores y las preocupaciones".
"Por medio
del estudio de la Palabra de Dios conseguí imprimir más disciplina a mi vida.
Alteré completamente mis hábitos de dormir, trabajar y alimentarme. Hoy me
levanto a las seis de la mañana y medito hasta las siete. Antes de desayunar,
corro un trayecto de cinco kilómetros y medio".
"Algunas
semanas atrás, cuando estaba corriendo, Dios me dijo que había restaurado mi
juventud. Hoy me siento mucho mejor física y espiritualmente con relación a
cómo me sentí en los últimos 25 años".
"Además,
aprendí a meditar durante todo el día. Por la noche, cuando me acuesto, medito
en uno o dos versículos hasta tener sueños; son la última cosa en la que
pienso. Luego, duermo profundamente. Cuando me levanto, mi primer pensamiento
es la Palabra de Dios".
"Le doy
gracias por la instrucción que recibí en relación con la meditación".
La bendición a mi alcance
Cada día Dios
tiene una bendición para ti en su Palabra. Solamente necesitas buscarla.
"Los manantiales
de paz y gozo celestial abiertos en el alma por las palabras de la inspiración,
se convertirán en un río poderoso de influencia bendita para todos los que se
pongan a su alcance" (La educación p. 192).
Aprovecha esta
jornada para aprender a desarrollar el hábito de ir ante la presencia de Dios
durante las primeras horas de cada día. Al final de los 40 días notarás un gran
cambio en tu vida. El Espíritu Santo transforma diariamente la iniquidad en
santidad, y en este proceso de contemplación diaria, te asemejas cada vez más a
Cristo.
Lee atentamente
esta declaración: "A medida que el estudiante de la Biblia contempla al
Redentor, se despierta en el alma el misterioso poder de la fe, la
adoración y el amor. La mirada se fija en la visión de Cristo, y el que
observa se asemeja cada vez más a lo que adora" (La educación, p.
192).
Para tener paz y alegría,
guarda el siguiente mensaje en tu corazón: "Los
creyentes que se vistan con toda la armadura de Dios y que dediquen algún
tiempo diariamente a la meditación, la oración y el estudio de las Escrituras,
se vincularán con el Cielo y ejercerán una influencia salvadora y
transformadora sobre los que los rodean.
Suyos serán los grandes pensamientos, las nobles aspiraciones, y las claras
percepciones de la verdad y el deber para con Dios. Anhelarán la pureza, la
luz, el amor, y todas las gracias de origen celestial". Testimonios
para la iglesia, t. 5, p. 105.
¿Ves cuán fácil es? Basta
crear el hábito, y con facilidad pasamos a caminar con Dios todos los días, sin
esfuerzo. Si continúas andando con Dios todos los días, al final de esta
jornada tendremos el reencuentro y recibirás tu certificado.

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