2 ago 2013

¡Eres una persona de éxito!



Las personas que tienen éxito en sus áreas de actuación, generalmente son abordadas con una pregunta: ¿Cuál es el secreto de su éxito?
Ganar dinero y tener bienes ¿es sinónimo de éxito o una ilusión temporaria de estabilidad? Sin una comunión diaria con Dios, todo éxito será simplemente una ilusión.
En nuestra jornada de hoy vamos a descubrir la causa principal del verdadero éxito en la vida. Veremos cómo algunos vencieron espiritualmente y glorificaron a Dios con su estilo de vida. Aprenderemos del testimonio que nos dejaron.

 
La meditación en la Palabra de Dios es una herramienta indispensable para el crecimiento espiritual diario del cristiano. Al estudiar la vida de algunos gigantes espirituales, deseamos que el Espíritu Santo te anime a ser un vencedor espiritual que busque la victoria en Dios todos los días de su existencia.
David
Este es el primer personaje de la galería de victoriosos espirituales. Hablando sobre él, la Biblia dice: "He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero" (Hech. 13:22).
¿Cuál es el secreto para que una persona pueda alcanzar un nivel tan alto de espiritualidad?
El propio David reveló el secreto: "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación" (Sal. 119:97).
Comenzar y terminar el día en meditación ante la presencia de Dios, fue el gran secreto de David y debe ser también el tuyo.
En la mayoría de los Salmos que escribió, David dejó evidente su pasión por meditar en la Palabra de Dios.
Cuando David se refiere a la ley, se refiere al conjunto de los cinco primeros libros de la Biblia, el Pentateuco, que fue escrito por Moisés. ¡Imagina si David viviera en nuestros días y se encontrara con tantas Biblias, con los más variados formatos y traducciones! ¡Con tantos libros basados en la Palabra de Dios! Seguramente diría que somos privilegiados por tener a nuestra disposición tanto alimento espiritual.
El cristiano debe estudiar y buscar crecer intelectualmente, pero en primer lugar debe buscar el crecimiento espiritual.
Cuando meditamos en la Palabra, nuestra mente es puesta en contacto con la mente del Dios infinito. De esta manera, el poder de la Biblia se convierte en el mayor de todos los poderes que actúan en el desarrollo de la naturaleza espiritual.
Fue viviendo dentro de esa realidad de comunión y búsqueda que David abrió su corazón a Dios y experimentó un nivel tan alto de espiritualidad. La Biblia se refiere a él como un hombre de éxito en todo lo que realizó. David era un "varón que fue levantado en alto, el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel". "Este halló gracia delante de Dios, y pidió proveer tabernáculo para el Dios de Jacob". "[...] varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero". "[...] David tu siervo [...]" (2 Sam. 23:1; Hech. 7:46; 13:22; 4:25). Él fue victorioso como pastor, como soldado, como rey y compositor de himnos. Vivó practicando lo que escribió en el Salmo 1, en relación con la persona que considera seriamente su comunión al meditar en la Palabra de Dios: "Y todo lo que hace, prosperará" (vers. 3).
Acaso, ¿no es esta la propuesta este Seminario de Enriquecimiento Espiritual? Sí, Queremos que tú desarrolles el hábito de buscar a Dios diariamente en primer lugar. De aquí a 31 días concluirás esta jornada. ¿Qué tal comenzar una próxima jornada leyendo los primeros 41 Salmos de David, meditando en ellos todos los días, uno por día?

Recuerda:
Dios tiene un programa diario para tu vida, escrito en su Libro Sagrado. Ve ante la presencia de Dios tal y como te levantas de mañana. El mayor deseo de tu alma, al levantarte, debe ser buscar conocer ese programa. Como David,  vas a experimentar el poder del Espíritu Santo obrando milagrosamente en tu vida cada día.

"En la palabra de Dios está la energía creadora que llamó los mundos a la existencia. Esta palabra imparte poder; engendra vida. Cada orden es una promesa; aceptada por la voluntad, recibida en el alma, trae consigo la vida del Ser infinito. Transforma la naturaleza y vuelve a crear el alma a imagen de Dios" (La educación, p. 126).

Josué
Josué es otro líder que aprendió a buscar poder y coraje por medio de la meditación diaria en la Palabra. Recibió la misión de liderar al pueblo de Israel en un momento difícil, y sustituyó a uno de los mayores líderes que el mundo conoció.
Gigantes y ciudades amuralladas estaban al frente para ser conquistados; el momento de la batalla se aproximaba. Todo debía ser planeado cuidadosamente con estrategia, sabiduría, conocimiento y discernimiento. Humanamente hablando, sería una misión imposible.
Josué sabía que sin Dios no iría a ningún lugar. Él lo buscó, pues sabía que solamente el Señor podía llevar a la victoria. La Biblia dice que el Señor fue al encuentro de Josué y le dijo: "Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien" (Jos. 1:7, 8).
Meditar día y noche en la Palabra: Esa fue la determinación divina para Josué.
Así como Josué obedeció a Dios y tuvo éxito al conducir al pueblo de Israel rumbo a la Tierra Prometida, de la misma forma Dios quiere guiarte en cada paso que des en la vida.
En el libro A solas con Dios en la meditación de la Palabra, Cambell McAlpine cita el ejemplo de muchas personas que aprendieron a vencer sus crisis después de empezar a meditar en la Palabra de Dios todos los días. A continuación, presentamos un resumen de tres de esos relatos del libro.

El testimonio de Jorge Müller
En los primeros años de la década de 1830, Jorge Müller se sintió mortificado ante la falta de fe de sus contemporáneos, y quiso poder mostrarles, como él dice, "una prueba palpable" de que Dios, nuestro Padre, es el mismo Dios fiel que siempre fue y que está dispuesto a probar que es el Dios vivo, fiel para con todos los que en él confían y viven de acuerdo con sus divinos principios.
Y el Señor le concedió lo que anhelaba, llevándolo a iniciar un proyecto que ...consistía en inaugurar casas para huérfanos en la ciudad de Bristol, Inglaterra. Müller buscó de Dios todas las provisiones necesarias. No esperó nada de los hombres, solo de Dios. La historia de cómo él fundó y sostuvo sus orfanatos, así como su vida, obra y ministerio, son en la actualidad un fuente de inspiración y bendición para miles de personas. En un mensaje escrito titulado Soul Food [Alimento del alma], dejó un testimonio sobre el inmenso valor de la meditación para su corazón.  Dice él: "Dios se dignó a enseñarme una verdad de cuyos beneficios he disfrutado desde hace catorce años. Entendí, de una forma muy clara, que el primer cuidado que debo tener cada día es alegrar mi alma en Dios. Entonces, mi primera preocupación no era ver cuántas tareas debía realizar en la obra de Dios, sino lo que tendría que hacer para edificar mi alma en el Señor y cómo me alimentaría interiormente. Podría estudiar la verdad de la Palabra de Dios para presentarla a los perdidos, para ayudar a los creyentes, confortar a los afligidos y aprender a conducirme de manera más adecuada como un hijo de Dios. Sin embargo, si no me hubiese alegrado en él, si no me hubiese fortalecido interiormente todos los días, no habría realizado ninguna de esas cosas con la actitud correcta".

"Antes, ni bien me levantaba por la mañana tenía el hábito de dedicarme a la oración, pero después entendí que la actividad más importante era entregarme a la lectura y la meditación de la Palabra. De ese modo, me sentiría confortado, inspirado e instruido. Dios me exhortaría y corregiría, y así, por medio de su Palabra, tendría una comunión real con el Señor".
"Entonces todos los días por la mañana empecé a meditar sobre el Nuevo Testamento. Hacía una breve oración pidiendo la bendición de Dios para su Palabra y luego me ponía a meditar en ella, analizando detalladamente cada versículo, buscando retirar de él una bendición, no para beneficio de mi ministerio público, no para predicar, sino para alimentar mi alma".
"Invariablemente todos los días sucedía la misma cosa. Después de algunos minutos, me sentía impulsado a confesar algún pecado o a interceder, dar gracias o suplicar alguna bendición. El hecho es que luego me sentía inclinado a orar. Después de algunos instantes de oración, recordaba lo leído y lo transformaba en una súplica por mí mismo o por los otros, y siempre mantenía en mente que el objetivo principal de la meditación era buscar el alimento espiritual para mi alma".
"Entonces, la diferencia entre la práctica actual y la anterior es la siguiente: Antes, empezaba a orar ni bien me levantaba y a veces quedaba en oración hasta la hora del desayuno. De cualquier modo, siempre comenzaba orando, a no ser en los días en que sentía el alma un tanto árida; en ese caso, leía un texto de las Sagradas Escrituras. ¿Y qué pasaba? Muchas veces pasaba quince minutos, media hora y hasta una hora de rodillas, sin tener conciencia de haber obtenido paz, enseñanza o quebrantamiento de alma. En ciertas ocasiones quedaba hasta media hora con el pensamiento vago, y sólo después empezaba a orar de verdad".
"Ahora, prácticamente no tengo más ese problema, pues estoy en comunión real con Dios y converso con él sobre los mensajes que recibo de su preciosa Palabra. Muchas veces, me espanto por no haber tomado antes conciencias de eso".
Jorge Müller aprendió que la meditación bíblica es una práctica de devoción que  revoluciona nuestra vida.

Un ama de casa
"Frecuentaba asiduamente mi iglesia y participaba de todos los trabajos, pero me sentía interiormente vacía, pues sabía que no gozaba de una comunión personal con Dios. Cierta vez, por casualidad (o, por lo menos, fue lo que pensé en la época), mi esposo y yo escuchamos las enseñanzas de un pastor sobre la meditación. Mientras él presentaba el estudio, comprendí que allí estaba la solución para mi búsqueda, para llegara conocer mejor a Dios. Él nos enseñó medidas prácticas para la meditación, y en esa semana hice un compromiso con Dios de meditar diariamente en su Palabra".
"Hoy, después de algunos años de búsqueda y estudio, no sé expresar en palabras lo que existe en mi corazón y en mi vida por el hecho de haber obedecido y mantenido la disciplina de pasar algunos momentos meditando todos los días en la Palabra de Dios, permitiendo que el Espíritu Santo me revelara el propio corazón de Dios. Hay días en que siento toda su grandeza y ternura, y hay otros en que recibo promesas de bendiciones personales y familiares. Hasta su reprensión es blanda y agradable, pues sé que me ama y quiere tener comunión conmigo. Es con grande expectativa que diariamente me dispongo a esperar en Dios para que me revele más de sí mismo, a través de su Palabra, y para alabarlo. En algunas ocasiones me siento a punto de estallar, pues la plenitud de su presencia es inmensa".
"Cerca de quince años, viví oprimida por todo tipo de temores -todos absurdos e infundados-, pero para mí eran muy reales. Hoy siento que mi corazón nunca estuvo tan lleno de gratitud y alabanza a Dios, a ese Dios que me conoce de forma tan personal y que atiende todas las necesidades de mi ser".

Un empresario
"En este mes se cumplen tres años que estoy meditando en la Palabra de Dios. Tuve el deseo de narrarles algunas bendiciones recibidas como consecuencia de la meditación. Después de un mes de estudio, noté que no necesitaba más tomar mi medicamento para la úlcera ni los tranquilizantes a los que estaba acostumbrado. Seis meses después, tuvo que enfrentar una situación seria en los negocios: pero, en lugar de preocuparme, entregué todo en las manos de Dios y me afirmé en su Palabra. No perdí ninguna noche de sueño ni abrigué pensamientos negativos. Gloria a Dios, pues él me libertó de los temores y las preocupaciones".
"Por medio del estudio de la Palabra de Dios conseguí imprimir más disciplina a mi vida. Alteré completamente mis hábitos de dormir, trabajar y alimentarme. Hoy me levanto a las seis de la mañana y medito hasta las siete. Antes de desayunar, corro un trayecto de cinco kilómetros y medio".
"Algunas semanas atrás, cuando estaba corriendo, Dios me dijo que había restaurado mi juventud. Hoy me siento mucho mejor física y espiritualmente con relación a cómo me sentí en los últimos 25 años".
"Además, aprendí a meditar durante todo el día. Por la noche, cuando me acuesto, medito en uno o dos versículos hasta tener sueños; son la última cosa en la que pienso. Luego, duermo profundamente. Cuando me levanto, mi primer pensamiento es la Palabra de Dios".
"Le doy gracias por la instrucción que recibí en relación con la meditación".

La bendición a mi alcance
Cada día Dios tiene una bendición para ti en su Palabra. Solamente necesitas buscarla.
"Los manantiales de paz y gozo celestial abiertos en el alma por las palabras de la inspiración, se convertirán en un río poderoso de influencia bendita para todos los que se pongan a su alcance" (La educación p. 192).
Aprovecha esta jornada para aprender a desarrollar el hábito de ir ante la presencia de Dios durante las primeras horas de cada día. Al final de los 40 días notarás un gran cambio en tu vida. El Espíritu Santo transforma diariamente la iniquidad en santidad, y en este proceso de contemplación diaria, te asemejas cada vez más a Cristo.
Lee atentamente esta declaración: "A medida que el estudiante de la Biblia contempla al Redentor, se despierta en el alma el misterioso poder de la fe, la adoración  y el amor. La mirada se fija en la visión de Cristo, y el que observa se asemeja cada vez más a lo que adora" (La educación, p. 192).

Para tener paz y alegría, guarda el siguiente mensaje en tu corazón: "Los creyentes que se vistan con toda la armadura de Dios y que dediquen algún tiempo diariamente a la meditación, la oración y el estudio de las Escrituras, se vincularán con el Cielo y ejercerán una influencia salvadora y transformadora sobre los que los rodean. Suyos serán los grandes pensamientos, las nobles aspiraciones, y las claras percepciones de la verdad y el deber para con Dios. Anhelarán la pureza, la luz, el amor, y todas las gracias de origen celestial". Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 105.

¿Ves cuán fácil es? Basta crear el hábito, y con facilidad pasamos a caminar con Dios todos los días, sin esfuerzo. Si continúas andando con Dios todos los días, al final de esta jornada tendremos el reencuentro y recibirás tu certificado.


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