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DIA 5
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Muchas
cosas hoy serán guardadas en tu corazón, pero la primera debe ser el programa
diario de Dios escrito en su Libro Sagrado -nuestro Manual Divino.
"Del
mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más
que mi comida" (Job 23:12)."En mi
corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti" (Sal.
119:11).
"Amados,
esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación
vuestro limpio entendimiento, para que tengáis memoria de las palabras que
antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y
Salvador dado por vuestros apóstoles" (2 Ped. 3:1, 2).
"La
palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos
unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al
Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales" (Col.
3:16)."[...] Entonces escribirá para sí en un
libro una copia de esta ley [...]" (Deut. 17:18).
"Pero
recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me
seréis testigos en Jerusalén, en todo Judea, en Samaria, y hasta la último de
la tierra" (Hech. 1:8)
.
La tarea de hoy es practicar cuatro maneras
que te ayudarán a guardar la palabra de Dios en el corazón: memorizar, alabar,
escribir y testificar.
Memorizar
la Palabra:
"Mas
el Consolador, El Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os
enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Juan
14:26).
Esta declaración
de Cristo debe llevarnos a pensar que hoy tenemos la obligación y el deber de
llenarnos de la palabra de Dios. El mandamiento sagrado es: "Buscad a
Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano"
(Isa. 55:6). Cristo ordenó: "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros
os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan
testimonio de mí" (Juan 5:39). Y aun dijo en la oración sacerdotal:
"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero,
y a Jesucristo a quien has enviado" (Juan 17:3).
Reflexiona: Si
por alguna circunstancia la Palabra escrita fuese retirada de tus manos,
¿podrías sobrevivir espiritualmente con lo que has almacenado en tu mente?
El
Espíritu Santo nos recordará lo que escuchamos, leímos o memorizamos. Por eso,
el desafío diario de cada creyente es presentarse ante Dios durante las
primeras horas del día y llenar la mente con su palabra, meditando en ella
durante el día para su propias inspiración y para testificar acerca de su fe a
otros.
Salomón
escribió:
"Hijo
mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos" (Prov.
3:1).
El propio
Dios habló:"Acuérdate del día de reposo para santificarlo" (Éxo.
20:8).
Un buena
manera de memorizar la Biblia es reaccionar, en oración, ante lo que Dios acabó
de hablar en su palabra. Vamos a ejemplificar: "Me hiciste conocer
loscaminos de la vida; me llenarás de gozo con tu presencia" (Hech. 2:28).
Colócate en el lugar de Pedro y repite en
oración
ese versículo. Luego, pon tu sentimiento y dile a Dios cuánto le agradeces por
haber recibido esta bendición.
oración
ese versículo. Luego, pon tu sentimiento y dile a Dios cuánto le agradeces por
haber recibido esta bendición.
De esta
manera, tu memoria estará apta para grabar los versículos de una forma muy
natural. Cuando Dios te habla por medio de la Biblia y tú le hablas a través de
la oración que le haces en el momento de comunión, memorizas más fácilmente el
texto bíblico.
El estudio
meditativo de la Palabra de Dios te llevará a memorizar muchos textos, aun
cuando no tengas esaintención. Como veremos en la jornada de mañana, cuando pensamos
en un versículo, palabra por palabra, dejando que el Espíritu Santo aplique su
mensaje a nuestra vida, el texto queda impregnado no solo en nuestro corazón,
sino también en nuestra mente.
Cantar la
Palabra
Otra
manera por medio de la cual podemos estudiar la Palabra, es cantar sus textos.
Muchos de los Salmos, en verdad, son himnos. Algo bueno, que en la actualidad
se practica, es que en los cultos de muchas iglesias se cantan textos de la
Palabra de Dios.
¿Quién no
recuerda 1 Juan 4:8; Salmo 23 y otros textos que, cantados, quedan tan vivos en
nuestra memoria? Las letras más apropiadas para la alabanza son las que Dios
mismo profirió. Al cantar esos himnos, estamos memorizando la Biblia.
Pídele al
Espíritu Santo que te enseñe a crear melodías para tus versículos y Salmos
predilectos. Canta esas porciones de la Biblia en tus momentos de comunión
personal, y con seguridad eso será un excelente ejercicio espiritual para
fortalecer tu alma contra los ataques del enemigo.
En este
momento, medita en los consejos de David y del apóstol Pablo: “Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su
santidad"
(Sal. 30:4). "Cantadle cántico nuevo; hacedlo
bien, tañendo con júbilo" (Sal. 33:3).
"Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos
espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones"
(Efe. 5:19).
¿Qué te
parece si preparas una melodía para tu Salmo o texto bíblico favorito, y la
presentas en el día del reencuentro?
Escribir
la Palabra de Dios
Copiar el
texto de la Biblia es otra manera muy práctica de memorizar el Texto Sagrado.
Para tu momento de meditación, usa un cuaderno o una computadora y procura
anotar o digitalizar los textos que más tocaron tu corazón. Cuando escribimos,
percibimos mejor los detalles del texto, y así las cosas que no captamos con
una simple lectura, pueden ser descubiertas y aplicadas a la vida.
Para los
que son predicadores, muchos sermones surgirán con esta práctica. Los mejores
sermones son los que tocan en primer lugar, el corazón del predicador; así
serán expuestos con más poder y convicción. Cuando Dios, por intermedio de
Moisés, dio instrucciones para los futuros reyes del pueblo de Israel, incluyó
lo siguiente. "Y cuando se siente sobre el trono
de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del
original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y
leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su
Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para
ponerlos por obra" (Deut. 17:18, 19).
Leyendo,
escribiendo y cantando, diariamente, estaremos guardando la palabra viva de
Dios en nuestro corazón, y así le seremos fieles en todo.
Hablar de
la palabra de Dios
Otra
manera de guardar la palabra de Dios en el corazón es hablar de ella a otras
personas. "¡Cuán hermosos son sobre los montes
los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae
nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios
reina!" (Isa. 52:7). La bendición total es para quien habla y para
quien oye. ¡Es bueno hablar de las bendiciones de Dios y de su mensaje!
Malaquías nos recuerda que esa conversación se registra en un memorial en los
cielos: "Entonces los que temían a Jehová hablaron
cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria
delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre"
(Mal. 3:16).
¡Nuestro
corazón se siente edificado y fortalecido al hablar unos con otros sobre la
Palabra! Eso fue lo que pasó con los discípulos que iban por el camino a Emaús
conversando con Jesús y después comentaron: "¿No
ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando
nos abría las Escrituras?" (Luc. 24:32).
La
práctica de hablar sobre la palabra de Dios también está incluida en el libro
de Deuteronomio: "Oye, Israel: Jehová nuestro
Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu
alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán
sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en
tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las
atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y
las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas" (Deut.
6:4-9). Cuanto más meditemos en la Palabra, más
contenido tendremos para nuestra conversación y testimonio.
Aplicación:
1. Si de un
momento a otro quedases sin Biblia, ¿sabrías repetir de memoria los versículos
que explican las razones de tu fe? ¿Tienes facilidad para recitar el versículo
de la recepción del sábado?
2. Quisiera
sugerirte que en este momento escojas un Salmo o alguna otra parte de la
Biblia, ¿Que te parece si creas tu propia melodía y se la dedicas a Dios?
Podrías hacer eso, por ejemplo, con el Salmo 100.
3. Después
de cantar el Salmo, escríbelo en un papel. Anota, a continuación, los puntos
que no tomaste en cuenta cuando lo leíste para cantarlo.
4. Cuando
converses hoy con alguien, cuéntale las cosas que has aprendido y los mensajes
que has recibido de la Palabra de Dios en este período de la jornada y
especialmente hoy.
Texto adicional
Durante la jornada, intenta
escribir el programa diario de Dios para tu vida. Puedes anotar lo que Dios
espera de ti, puedes anotar el nombre de las personas por las que estás orando
y puedes colocar cuál es el mensaje que Dios te dio en la jornada de hoy.
Tendrás la oportunidad de hacer eso diariamente, y percibirás cuán importante
es sentir y escribir el programa de Dios para tu día.
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