Salvo por un día
Dios me salva en las primeras horas de cada mañana
para que
pueda ser
santo durante el día. Sin recibir diariamente el poder que viene de la Palabra,
no conseguiré vivir como hijo de Dios, pues "a
todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de
ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12). Si cada día no proyecto, en
primer lugar, el poder de Dios en mi vida, seré controlado por mis impulsos
carnales.
Ese será el eje de la jornada de 40 días: la
búsqueda de Dios, en las primeras horas de cada día, para ser santo en todos
los aspectos cotidianos de la vida cristiana.
Salvación por un día: ¿Qué enseña la Biblia en
relación con este asunto? ¿De qué manera el hecho de que la salvación es por un
día debe afectar mis prioridades diarias? ¿De dónde viene el principio de que
soy salvo dentro de una unidad de tiempo llamada día?
En el principio, Dios actuó para
poner todas las cosas en orden. "En el
principio, creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y
vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios
se movía sobre la faz de las aguas" (Gén. 1:1, 2).
Así como
Dios actuó al principio de este mundo para colocar todas las cosas en orden,
también desea actuar al comienzo de cada día para colocar en orden nuestra vida
según su voluntad.
Vamos a
estudiar las razones por las que debemos buscar a Dios durante las primeras
horas de cada día.
1. Es una
orden que viene de Jesús
Él ordenó:
"Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y
todas estas cosas os serán añadidas" (Mat. 6:33).
El
creyente debe despertarse cada mañana respirando a Jesús. Debe levantarse con
hambre y sed de la palabra de Dios. Así como el cuerpo siente necesidad de
recibir cada mañana la comida espiritual antes de realizar cualquier otra
actividad.
Al
despertar cada mañana, ¿cuál es el mayor deseo de tu alma? Si el primero deseo
de tu corazón no es ir ante la presencia de Dios para orar y estudiar las
Sagradas Escrituras, hay algún error gravísimo en tu vida. Jesús ordena que
Dios debe ser lo primero. Entonces, cuando te levantes, antes de bañarte, antes
de cambiarte de ropa, o de cualquier otra actividad, por más elemental que sea,
ve primero ante la presencia de Dios, para que tu alma reciba poder para ser
santo durante ese día. Sin ese poder, ese día será un fracaso en todos los
sentidos.
¿Por qué
Dios debe ocupar el primer lugar? Si al levantarte por la mañana realizas
alguna cosa, por más simple que sea, tu corazón va a traicionarte. Todo lo que
nuestro corazón carnal desea es que Dios sea puesto en segundo lugar. Cuando
eso sucede, él te engaña. Deuteronomio
11:16 dice que debemos ser cuidadosos, para que nuestro
corazón no nos engañe. Él es perverso y corrupto, y debemos guardarlo
cuidadosamente, porque de él emana diariamente la vida. Cuando me levanto por
la mañana, no debo inventar una disculpa o realizar otros planes. Dios debe
ocupar en mi vida el primer lugar, y punto final.
2. Dios
tiene un programa diario para mi vida
El Salmo
139:16 dice: "Mi embrión vieron tus ojos, y en tu
libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin
faltar una de ellas". ¿Qué
significa "planificación"? Entre las muchas definiciones que existen
sobre la planificación, vamos a considerar esta: planificar es decir o escribir
anticipadamente lo que se pretende hacer dentro de un determinado período de
tiempo. En el Salmo que acabamos de leer, está clara
la idea de que Dios tiene un plan diario para cada persona que desea vivir cada
día en santidad. Cuando me levanto por
la mañana, mi primera preocupación debe ser: ¿Cuál es el programa que Dios
tiene hoy para mi vida? ¿Dónde está ese programa? El plan
diario de Dios está escrito en su libro, la Biblia. En sus páginas se describe
toda su voluntad para que tu día sea bendecido y para que puedas vivir como un
santo.
¿Qué debo
hacer para descubrir el programa que Dios tiene cada día para mi vida?
Cuando me
levanto por la mañana, antes de realizar cualquier otra actividad, debo tomar mi
Biblia y, en profunda dependencia de Jesús y libre de cualquier idea
preconcebida, pedir al Espíritu Santo que conduzca mi mente a una clara
comprensión de la voluntad de Dios expresada en las Sagradas Escrituras. Deja
que Dios te hable, y ve reaccionando en oración a medida que su clara voluntad
te sea revelada. Vamos a imaginar que el Espíritu Santo te condujo al Salmo 119
y, repentinamente, experimentas algo diferente en el versículo 105. ¿Qué debes
hacer? Habla con él por medio de la oración y dile que lo amas, glorifica su
nombre, agradécele por la palabra que durante ese día será tu guía. Dile que,
sin la luz que está a tu disposición, caerías en muchos abismos, pero que lo
alabas porque, en ese día, tendrán una clara visión del camino. Prosigue la lectura
y, mientras Dios habla por medio de la Biblia, habla con él a través de la
oración. De esta forma, el Espíritu Santo te dará poder para vivir en santidad
durante ese día. Satanás también tiene
un programa diario para la vida de cada persona. En Mateo 6:34, leemos que
"basta a cada día su propio mal". El
objetivo del programa de Dios es neutralizar cada día las estrategias que el
enemigo tiene para tu vida. ¿Quieres buscara Dios durante las primeras horas de
cada día y vivir o quieres ser esclavo de la maldad que cada día Satanás puede
ofrecerte? La falta de una relación diaria con
Dios afecta nuestro discernimiento en todos los aspectos de la vida.
Especialmente en relación con la mayordomía cristiana.
3. El
hombre interior debe renovarse cada día. Lo que la
Biblia nos enseña en relación con esto, es claro y directo: la salvación del
poder del pecado es por un día. La teoría de que "una vez salvo, salvo
para siempre", no es bíblica. Las personas salvas de la pena del pecado
(por causa de aceptar a Cristo como Salvador) y que están camino de la
eternidad o de la salvación de la presencia del pecado (cuando Jesús vuelva y
nos transforme), tienen que tener en mente que la salvación del poder del
pecado es diaria, y debe ser desarrollada cada día con temor y temblor.
Escuchemos
lo que la Biblia dice: "El interior no obstante
se renueva de día en día" (2 Cor. 4:16). "Cada día muero" (1 Cor. 15:31), para ir "perfeccionando la santidad en el temor de Dios"
(2 Cor. 7:1). "No os
conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de
vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios,
agradable y perfecta" (Rom. 12:2).
"Antes exhortaos
los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno
de vosotros se endurezca por el engaño del pecado [...] entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no
endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación" (Heb. 3:13,
15).
"Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de
salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el
día de salvación" (2 Cor. 6:2).
"Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará
mañana maravillas entre vosotros" (Jos. 3:5).
4. Para
tener paz y alegría en el corazón. Jeremías
15:16 menciona: "Fueron halladas tus palabras, y
yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque
tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos".
Tres
cuestiones merecen nuestra atención en este versículo:
- Fueron halladas
tus palabras: ¿Qué sugiere la palabra hallar? Para hallar, necesito procurar;
entonces, cuando me levanto por la mañana, la palabra no me va a buscar; yo
debo procurarla. Tengo que buscara Dios durante las primeras horas de cada día,
y eso no debe ser una búsqueda superficial, sino de todo mi corazón. Jeremías
caracteriza este tipo de búsqueda: "Y me
buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón"
(Jer. 29:13). Mi alma necesita al Salvador cada mañana; sin él, ella queda
vacía, desordenada y sin dirección.
- Y yo las
comí: No es suficiente decir que la Palabra es importante, que es buena, que es
divina y que salva. Es necesario comer la Palabra, colocar el alimento divino
en mi corazón. Solamente así, sus nutrientes entrarán en la corriente sanguínea
dle poder que viene de Dios directo para mi vida.
- Tu
palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón: Quien decide privilegiar
la búsqueda de Dios en las primeras horas de cada día, tendrá paz y alegría
durante su transcurso.
"En
las primeras horas del nuevo día, Dios lo despertaba de su sueño, y su alma y
sus labios eran ungidos con gracia, para que pudiese impartir a los demás"
(Palabras de vida del gran Maestro, p. 105).
Conclusión
Caminar
con Dios y profundizar nuestra relación es un asunto de vida y longevidad. En
Deuteronomio 30:20, leemos: "[...] Amando a
Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para
ti, y prolongación de tus días [...]"
Caminar con
Dios diariamente nos permitirá vivir un cristianismo real y auténtico. El
recibimiento de la unción diaria del Espíritu Santo trae en sí toda la vida y
el poder de Cristo, que nos hace más que vencedores en todas las
circunstancias.
Caminar
con Dios diariamente nos mantiene unidos al Cielo y recibimos una influencia
transformadora directa del Señor Jesucristo.
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